domingo, 4 de diciembre de 2016

“BREVE ACERCAMIENTO A RAINER MARÍA RILKE”



Teo Revilla bravo

"JARRÓN CON FLORES" 2001.









“BREVE ACERCAMIENTO A RAINER MARÍA RILKE”


(Artículo aparecido en la revista La Esfera Cultural, prensa escrita, en su sección de Crítica y Poesía, ampliada de una discreta biografía y de un poema completo que aquí no aparecen)


Rilke personifica al poeta puro –si dejamos que esta palabra exprese su autenticidad-, aquel que encerrado en sí mismo, desde lo más profundo de la soledad y del silencio sólo vive para su obra, la desentraña y nos la ofrece como algo muy superior a sí mismo y a toda otra realidad vital propia o ajena. No es fácil adentrarse en una obra tan profunda y personal como la de Rilke, hay que hacerlo con tiento, con respeto y mimo, y pese a todo siempre nos quedaremos a niveles superficiales. Corremos ese riesgo.

Tanto en los versos como en los segmentos de Cartas y relatos, hay un Rilke oculto, esencial, íntimo. Su visión no se dirige a infinitos lejanos dentro de su éxodo interior, no cimienta o da prioridad esencialmente o estéticamente a una belleza intelectual al uso de su tiempo, no, pero en muchos de sus poemas se refleja un hálito metafísico esencial, y los sentidos de toda su poesía se inclinan hacia la hondura del alma humana. Su universo creativo es siempre contenido, amable, cargado de un equipaje espiritual de gran calado que va iniciando su trayecto emocional directamente hacia la densidad de los sentimientos dejándolos como impresionantes poéticos legados. Rilke pensaba con secreta angustia desde la reflexión:

“En la conciencia nuestra al mismo tiempo sucede               
el florecer y el marchitarnos”.

Fue un hombre que cantó locuazmente al concepto o extensión del mundo que llamamos “lo sagrado”, el misterium tremendum, lo numinoso, las teofanías. Y no es sólo la relación humana y social lo que sacrifica en los altares de su oscuro dios, pues es la vida misma lo que debe consumirse a favor de esa divinidad que es la obra poética. Una obra, la de él, que sobresale con brillo, hallazgos sugerentes, invenciones insólitas e insinuaciones necesarias en poesía que rara vez se dan en prosa con esa sutileza y certeza. La obra contra la vida:
      
       “Vivo mi vida en círculos que se abren
       sobre las cosas, anchos.
       Y tal vez no lograré cerrar el último
       pero quiero intentarlo.
       Giro en torno de Dios, antigua torre,
       giro hacia miles de años,
       y aún no sé si soy águila o tormenta
       o si soy un gran cántico”.

Su influencia sobre la poesía posterior es tan extensa, como indefinida; no ha conocido fronteras entre los poetas que han querido encarnar el sentido existencial de la vida: el dolor innominado, el peligro de existir, la inseguridad de las relaciones y del amor, la presencia de la muerte... Todo ello en vocablos notables y misteriosos…

La lírica intemporal de su obra -textos de inolvidable perfección-, la confusión y el destello vivido desde una humanidad intensa, o aquellas cargadas de pensamiento y visión del mundo -esa poesía esencial de la condición humana-, se yergue inalterada en lo más cambiante de los tiempos. Su obra resiste, resistirá inexhausta, cualquier número de lecturas y de sensibilidades en quienes a sus escritos se acerquen. En él, como precursor, la exacerbación del autoanálisis se convierte en el olvido de sí, en pura mirada, en atención al misterio de las cosas y de esa palabra que revela y que nos deja como legado imperecedero.

Su singularidad  y su fracaso en el amor; sus temores y tormentos continuos, sus viajes de ciudad en ciudad, su relación con la muerte, su intensa religiosidad… Pero son esos poemas en que esa experiencia se consolida y forma, los que tienen la palabra; y la tienen porque son el lenguaje,objeto en que se ha transformado el poeta.

Lírico, poeta muy puro, sus intuiciones han influido posteriormente sobre pensadores. Fue padre y no hijo de filósofos, fue precursor de las sombrías intuiciones de lo abierto, del resistir, de la angustia, de la muerte propia, de la soledad, del riesgo… Rilke es hoy un imperecedero legado. Con casi un siglo de posterioridad seguimos beneficiándonos de vertiginosa actualidad de exploraciones por su universo poético. Rilke es  considerado hoy día uno de los pilares sólidos de la poesía del siglo xx, sin duda uno de los más grandes poetas, pues fue un impulsor, alguien que insufló a toda la poesía contemporánea su contacto doloroso con los problemas del destino humano y con el misterio de la condición del hombre. Supo darle -con la desaparición del yo a favor de la forma, de la obra, del objeto poético- a la escritura poética, un régimen más ascético y puro.

Quizás sea momento –aunque siempre permanece- de reivindicarlo, de traerlo a la memoria como homenaje, de acercarnos a sus versos y sentir la grandeza de una poesía que nunca deja indiferente; por su profundo contenido, por su especial y sugestiva belleza, por su encanto.



Barcelona.-2009.

©Teo Revilla Bravo.





4 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Francisco, no me había dado cuenta de tu presencia, tan poco acostumbrado estoy a recibir visitas. En realidad llevo apenas un mes con ésto. con este otro rinconcito cálido abierto a la poesía, a la amistad y a la vida. Gracias, pues, por tu gentileza, por apreciar el escrito, por pasar. Un abrazo.
      Teo

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  2. De blog a blog, también te comento aquí, amigo:

    Qué gran trabajo, a la altura de ese poeta entre poetas que es la otra cara de la indiferencia. Su poesía está en el aire aunque la ceguera reinante no sepa respirarla.

    Gracias y saludos.

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    1. Agradecido, Alfonso. Gracias por inaugurar y enaltecer con tu comentario estas páginas. El poeta, Rilke, lo merece. Sin duda. Un abrazo agradecido.

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