domingo, 29 de enero de 2017

ENSIMISMADO


Obra del artista madrileño  Javier Reta





ENSIMISMADO

Ensimismado, mientras la noche ─débiles
rayos de luz─, en ecos vacilantes verifica y calma
el escándalo ocasionado por el lacerante incómodo
trasiego del día, con ancestral paciencia,
garabateando en la frágil quimera,
destapando sílabas en sucesivos relámpagos
de complacencia, hago revisión –abriendo, cerrando
ínfulas- de las veinticuatro horas que como violentas
flechas van dirigidas sin piedad partiendo en dos
como a un queso magro o como a una lozana exuberante  
fruta el centro del alma.

En el absorto abismo del nocturnal silencio
imprecisa nostalgia de las horas que me flanquea
y acoge, camuflado en resinoso ámbar fetiche infalible
o ante la posibilidad de pode resistirme con invariable
sonrisa y sereno temperamento a la amenaza acechante,
burlo el dolor que amagado tras la máscara tirana
del tiempo destruye y mata la realidad.



DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978-1980
©Teo Revilla Bravo.



viernes, 27 de enero de 2017

SOLEDADES



"Angel caído" Oleo del pintor chileno  Américo Hume







SOLEDADES



Soledades. Rostros aparentemente ecuánimes,
semblantes que escapan tediosos de los sueños...

Cinco espinas clavadas y un desamor profundo,
silencioso llanto que la noche desasosiega.

Tu semblante, amor, soñado en la triste amanecida,
cervical impulso, plegamiento entre sábanas,
cabeza ocultada  descifrándote inútilmente.

Veo y leo tu rostro preciso y luminoso como un aroma
que lo revelara el mundo, en el ilusivo espejo del sueño.
Pienso en ti, en tu esencia personal, e inmediatamente
en el sexo al que incita el presentido cuerpo de ilusión.

Simplifico el recuerdo. Lo hago en un intento por exhalar
el ruido eréctil  y parnasiano producido por el deseo
activo preso y anhelante, situado al filo del goce permitido.

Tu cuerpo amapolado en sazón de apetitosa vedada
fruta,  en mí difuso brazo que el deseo roza
se despierta como brevísimo cáustico espejismo.

Luego, displicente, elevado un tanto sobre la cama
de la desmemoria, intento calmar alborotos y pasiones
abriendo un viejo libro de olvidados poemas.

Leyendo. A riesgo de captar o no captar algo positivo
pues se trata nada más y nada menos,  que de profusos
vanguardistas versos Trilce del gran César Vallejo.

Y haciendo caso omiso a la luz del día que me llama
y reclama pertinaz, a la imaginación onanista y traidora
que aún me exalta, desmedido y aturdido vuelvo a dormir
perezoso otro rato, destapada la cabeza y panza arriba.



“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII
2013- 2014)

©Teo Revilla Bravo.



Enfermo doliente y soledad

miércoles, 25 de enero de 2017

LA POESÍA COMO SENTIMIENTO



Calíope, Musa de la poesía épica. Elemento de un grupo de Apolo y las Musas. Copia romana del siglo II. d.C. Ludovisi-Collection.
"Safo y Alceo" pintura del neerlandés Lawrence Alma-Tadema (1836-1912)








LA POESÍA COMO SENTIMIENTO


En mi afán por hallar sensibilidad, sentimiento y sentido a la vida, una de las facetas que más me han interesado e interesan para lograrlo es sin duda la incursión en la literatura, concretamente en la poesía. Pero no todo aquello que leo y leo mucho satisface ese reclamo, pues me encuentro con frecuencia con poemas que pudieran considerarse de hechura impecable, perfectos en su composición,  en su consonancia, léxico y ortografía, aparentemente intachables, a veces rubricados por firmas de verdadero prestigio (no olvidemos algunos poemas panfletarios del mismo Neruda o del mismo Alberti, por poner ejemplos conocidos aunque no sean ejemplo específico del asunto al que ahora me refiero), que una vez leídos, apenas si me dicen algo o directamente no me dicen nada, considerando que tan sólo son poemas cuidadosamente bien escritos donde el autor se volcó en  medir la métrica al milímetro y en lograr la perfección de su arquitectura. Al leerlos, uno nota que le falta lo sustancial. Y lo sustancial en poesía es, sencillamente, tocarte el alma. Al fallar en lo fundamental el escritor, sientes que ha fallado en todo, que tan sólo ha dejado una simple indiferencia.  
La poesía es arte y es sentimiento, algo  que se convierte en una forma personal de concebir y vivir la vida. El poeta, al escribir, se compromete con el hombre, le habla con el corazón en la mano, le proporciona campos para hallar o descubrir la propia sensibilidad, le ofrece claves para ver la vida desde el lado más sensible y humano. Un buen deseo, un gozo, un sufrimiento, el amor o desamor, una locura hermosa o una paranoia oscura, una denuncia sobre una injusta situación, lo que fuere, ha de aportar el poema si brota del fondo del alma, si es sentido desde lo más íntimo del corazón. El poeta, ante todo, ha de creerse lo que cuenta volcándose en ello con las mejores armas literarias que posea. Y no, no hace falta la perfección a la hora de escribir, ya vemos que a veces esa supuesta perfección es más un inconveniente que un acierto. Lo importante intentando hacerlo lo mejor posible, es saber trasmitir el sentimiento inteligente, conveniente y convincente, de lo que interesa decir; es convertir las palabras en arte y emoción, algo que no se aprende en academias ni en supuestos talleres de propagada escritura. Ahí está precisamente lo complicado, el acierto o desacierto de toda forma artística; ahí está, evidentemente, el poeta o el simple imitador o aficionado.
La realidad de quien escribe ha de nutrirse del sentimiento, y éste ha de ser escrito en el bloc del corazón. Al igual que en pintura donde unos trazos aparentemente manchados de color son capaces de contar lo que el alma del pintor quiere decir, en poesía no se necesita de artilugios ni malabarismos retóricos para hacer de ella algo eficaz. Y es eficaz, será más eficaz, si le da importancia quien luego lo lee. Siendo aconsejable que éste lo haga una y otra vez hasta entenderlo bien, pues es esencial saber qué quiso decir el autor, qué sentimientos pretendió plasmar al escribirlo, que emociones evocar, aunque es cierto que a veces el poema como en todo arte queda abierto a interpretaciones personales. Para llegar a dominar el arte  poético se ha de leer bien, se ha de indagar en lo leído, se ha de ir culturizando uno. Donde habita el genio, habita el arte; donde habita el sentimiento, habita la poesía.

Barcelona. Enero de 2016.
©Teo Revilla Bravo.




  

domingo, 22 de enero de 2017

LARGA NOCHE FRÍA…


La noche estrellada,  de  Van Gogh,
La noche estrellada es la obra maestra del pintor postimpresionista Vincent van Gogh. El cuadro muestra la vista exterior durante la noche desde la ventana del cuarto del sanatorio de Saint-Rémy-de-Provence, ...





LARGA NOCHE FRÍA…

Entre clamores misteriosos del albor
que se dibujan en el aire, y los fulgores
de lunas que quedaron levemente esparcidos
en el aire, se prende una llama de nítidos
colores, que va a posarse en los temblorosos
velos que diseminó la espesa negrura.

Se hace explosión de luz el día produciendo
luminosos afanes radiantes y solemnes,
de tal manera que al fulgurar el sol ilumina
las amagadas sonrisas de la complacencia.

Que no sepamos más, en el flotar de las cosas
dadas, de pájaros ocultos, de rotos deslucidos
cielos, de lutos innecesarios y lunas maltratadas;
que los colores  de la felicidad, nos visiten
en luminoso acaecer;  que el amor dé impulsos,
alegrías y pasiones en ámbito afables
y llene nuestros  rostros de esperanza,
reinventándonos y liberándonos, en la belleza
de la luz, de esta  larga noche fría. 


DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978-1980
©Teo Revilla Bravo.
  



jueves, 19 de enero de 2017

TE RECLAMO…

























Autor: Albert Marquet (1875-1947) Pintor fauvista francés amigo de Matisse,
Título: Mujer rubia
Óleo sobre lienzo.


Museo Nacional de Arte Moderno Centro Pompidou






TE RECLAMO…

Una galladura, lóbrega,
asoma en el ánimo;
una cenicienta mirada,
tornasolada de grises y claros.
El poder de tus ojos esta tarde,
asoma entre estados febriles
y repentinos relámpagos.

Voy transitando hacia ningún
lugar. Me veo en medio de una espesa
atmósfera, cargado y prolongado
de hundidos minutos y maltrechas
horas. Buscando voy un escenario
propicio donde representarme
relevante,  ser, y al ser sentir
la enardecida calidez de gozar
tu cuerpo liberándome del sueño
espantoso del cotidiano desánimo.

Tiempo despoblado.
Rutas malgastadas de la melancolía
y de la postración.

En el bar de al lado,
entre amargas copas de licor
y agitadas cañas de cerveza,
con un cigarrillo casi consumido
en los labios, entre conversaciones
vanas, mucho ruido y densa
atmósfera,  deseando la sosegada
aurora del amor,  te reclamo.

Cuaderno XVIII
“SOLEDADES” (Provisional)
©Teo Revilla Bravo.




martes, 17 de enero de 2017

ACERCAMIENTO A LA OBRA DE ARTE.


Museo de Arte Abstracto Español de Cuenca. Izan observa el reverso de una de las obras.




ACERCAMIENTO A LA OBRA DE ARTE.

El arte es mucho más que la técnica. La técnica se puede enseñar, es esencialmente racional. Se puede explicar razonablemente el manejo de una máquina - ¡Cuidado, digo el manejo, no el invento! - , pero no se puede transmitir a otro cómo usar la gubia para conseguir unas determinadas curvas en la madera. Se podrá explicar cómo trazar la curva, pero nunca será igual a la conseguida por un artista. El conseguir una obra de arte requiere algo distinto, algo que, para mí, constituye el secreto de la vida, lo no transmisible de la vida.
José Luis Sampedro


     Nos acercamos a la obra de arte, consagrada por el tiempo, con cierto tiento, expectativa, admiración y mimo. Queremos desentrañar, de este modo, lo de extraordinario, mágico y misterioso que tiene, avalados por la información que previamente disponemos. Pero la verdad es que la apreciación objetiva de nuestra reacción cuando estamos ante una obra concreta y apreciada, es mucho más compleja de lo que a priori nos parecía, pues antes de contemplarla en su asombrosa realidad, ya la precedía la fama en nosotros desde tiempos atrás. Por tanto, llegamos para bien o para menos bien, subordinados y coaccionados por esas premisas, limitados pues inexorablemente esa fama influye de un modo u otro en el efecto que habrá de causarnos su observación. Hay obras a las que se llega con ardiente fervor, con devota peregrinación, y, en ese clima psicológico de aventureros del arte, cualquier reacción ante ellas es posible. El caso es que existe una correspondencia de la obra y su admirador, que suele ir supeditada al éxito obtenido precedentemente, a criterios de calidad, a la difusión y comercialización: llegamos ante ella fuertemente limitados, sugestionados y obstaculizados por supuestos valores.
No sucede lo mismo con el arte actual. Estamos ante un momento en que el mundo del arte sufre una revolución de formas, de tendencias, de estilos, de un no saber bien a dónde se va o se pretende ir, ya que todo o casi todo, aparentemente al menos, cabe. Es por eso que toda pregunta al respecto, cobra un interés y un significado especial. Cada espectador mínimamente preparado en esta habilidad humana que llamamos arte, se comporta a su manera,  se abre a la libertad, siente curiosidad, asombro, alegría, repudio o  indiferencia; juzga, opina, recomienda, alega. Dicen que existen tres tipos de perfiles entre el público del teatro, aspectos, pienso yo, que podríamos aplicar también en el contexto artístico que nos ocupa: el acomodado (que disfruta de todo tipo de obras), el popular (interesado sobre todo en lo más conocido y comercializado) y el intelectual (con especial predilección por lo más sorprendente, genuino, significativo, aparentemente más intelectual y menos conocido). El Público ha acabado por ser protagonista, un elemento esencial, alguien que delibera y tiene algo que decir sobre lo que está viendo o aconteciendo en el mundo del arte, pues cree poseer criterio propio. El espectador, ante la obra, se pregunta en qué se tiene que fijar especialmente, qué es lo que tiene que interpretar o relacionar de lo que está viendo, qué añadiría o cambiaría si tuviera la posibilidad, qué le emociona, etc. Y lo procura, pues está decidido a intervenir al decidir un día que es lo que debía aprender, acordar, integrar, reflexionar, motivar, disfrutar, cuestionar, valorar y sustanciar en conocimiento y técnica. Hay, por tanto, una interactividad al respecto, ligada a la educación personal, ojala que  también ligada a la escuela y a los valores familiares recibidos. Educación sobre materiales, colores, formas, técnica u otros medios elegidos por el artista, educación llegada a través del impacto que obtiene con cada imagen recibida, que observa añadiendo provecho y sensibilidad a lo ya obtenido. En la involucración del espectador, en el jugo que saca de lo que observa, en su interés, radica la diferencia entre la idea que queda del arte obtenida mediante la manipulación o el manejo escrito de una crítica llamada especializada, así como la visualización machacona de una imagen difundida por los mas media, y el que se consigue libremente mediante los ojos que miran, el cerebro que coteja, actúa y relaciona, y el corazón que siente con gran emoción, todo eso que dan razones al artista (o a la obra) para creer en sus virtudes y verdades.
Pero, aparte de lo dicho que ayuda, hay una gran verdad que no se puede obviar: solamente contemplando arte se aprende a observar y a valorar el arte.

Barcelona. Enero de 2017.
©Teo Revilla Bravo.



sábado, 14 de enero de 2017

SEPAMOS...


Paloma de la paz, Picasso.





SEPAMOS…

Sepamos lo que de bueno habitando
en nuestro subconsciente tenemos,
abramos la puerta a la transparencia,
dejemos salir fluidamente los humanos
tesoros que ahí se encierran, nuestro
hermano  espera impaciente una sonrisa,
un apretón de manos, afianzar la amistad,
impulsar un vuelo de aves envuelto
en armonía. El momento no es bueno,
ya se sabe. Se trata de explorar los corazones
pozos innatos de minerales que tantas
condiciones, ideologías, religiones,
etc.,  del dominio y del poder cierran
cercando con dura piedra la inocencia.

Resonando lleguen con júbilo los gritos
que no apaga la historia, aire fresco poblado
de blanco aletear de palomas,
construyamos el presente para avanzar
y erradicar tantas lacras sociales
que nos aquejan, vayamos mejorando
hasta lograr una raigambre de humanismo
responsable.


DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978-1980

©Teo Revilla Bravo.