lunes, 20 de febrero de 2017

AFÁN



Emile Verhaeren, fue un poeta en lengua francesa de origen flamenco, uno de los principales fundadores del modernismo. La obra está pintada por Theo van Rysselberghe en 1915 





AFÁN

Afán, afán, afán. De ser y de que nos sean,
de mostrar y que nos ensalcen lo mostrado,
de escribir y que se nos lea y reafirme
─incongruentes inspiraciones, asertos disímiles,
panegíricos insufribles, vastas soflamas y hasta
prolongadas arengas largo tiempo empolvadas─
lo escrito. Estamos adheridos al afán de sobresalir
como sea, presuntuosamente contentos
de sentir la testuz crecer y crecer viéndola
llegar a las nubes doradas del simpar paraíso
parnasiano. Y lo hacemos lanzando suspiros
a cada socaire que deja la brisa al paso real
de la fecunda musa auxiliadora, valiosos
y rubricados versos, pura vanidad de vanidades.

Con pulso incierto garabateamos papeles
apelando a nuestra gran riqueza intelectual,
tan sensible como creemos enriquecedora.
Escritos, alegatos, poemas, epístolas, memorándum…
 Todo eso que enlaza con la terrible angustia
de estar vivos y querer a toda costa recalcarlo.
Altanero borrador, estrecha mente del autor
este poema escrito ahora como ejercicio de no sé
qué, quizás como requerimiento o como testimonio
de horas hueras y aburridas.

Mientras, escucho a Cesar Vallejo 
desde su tumba vociferar airado:
“Morimos para dentro y morimos para afuera”.


“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII (2013-2014)
©Teo Revilla Bravo.
 





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