martes, 21 de febrero de 2017

HUMO Y CENIZA




"El sueño". Es una obra del pintor español Pablo Picasso y fue pintado en 1932. Está hecho mediante la técnica del óleo sobre lienzo y es de estilo cubista





HUMO Y CENIZA

Ceniza por la mesa, por la ropa, por el suelo, por la cama; ceniza y restos de cigarros por todas partes. No puedo aquietarme ni concentrarme en este desorden dominante, ni calmarme, ni escribir. Fumo y fumo como un desesperado, mientras miro alucinado la hoja que  permanece en blanco retándome. Absorto, contemplando a ratos la negrura de la noche violentar la ventana, noto que me sumerjo en la boca del tiempo, entrando en ella a través de un pasadizo guía repleto de espejos refulgentes y luces subyugantes dando tumbos y más tumbos a velocidad de vértigo, en lo más profundo e insondable del sueño. Me dirijo, superando aturdimientos y vaivenes, hacia los fértiles territorios de la pura complacencia literaria, con el fin de hallar suficientes estímulos y recrearte. Llegado al punto señalado me dispongo a escribir, pero el bloc me arde entre las manos literalmente, inflamado de palabras tachadas, de frases vacuas, de quebradizos alientos retóricos, de ennegrecidos maltrechos fastos.

Ante la inoperancia y el desacierto que me acompañan, lio y lio cigarrillos con el propósito de evitar cabreos y esperar paciente la llegada propicia de la musa. Mientras, expulso humo. Pero lo que llega, conducido por arreos invisibles pertrechados entre letras y letras, es la terrible angustia que se instala, en hechura de extensa humarada brillante y bendita alquimia─, en el fondo más desatendido del alma, al parecer para quedarse, para ver cómo se me carbonizan los pulmones y se me calcinan las ansias. Y es que, si te pienso, se incendia la esencia viva de mi ser y se extorsiona el mismo ánimo. Si te pienso, e  intento armar el dibujo que te represente fidedignamente. No lo consigo, no: se me estalla antes la aljófar de la emoción, y los posibles plectros que te enardecen, amor de grácil perfección, se me envician y dopan entre brumos e inicuos versos machacados y mal retornados de rescoldos, ceniza y años.

Es así. Sencillo y complicado a la vez. Como entrar en el complejo juego que propicia la araña enreda-ideas al dejar segregaciones e hilillos de amor y dicha en yermos campos del entendimiento, ahí donde germinan trazas y caligrafías sembradas y florecidas al azar, mal delineadas y mal abonadas por la mano rebelde e inútil del vate.

En el aire espeso y cerrado ámbito del sueño, se congregan infinitas volutas de humo. En ese mal ambiente que siento que me ahoga, aún persigo optimismo escribiendo versos y más versos, descabezando ideas y más ideas, sublimando imágenes, lanzando soflamas valiente como pocos, vagabundeando por la fantasía que generan las confusas alegorías y las no menos confusas letras del desánimo. Hasta notar, dejado de la mano de dios, que me agarroto y asfixio. Entonces abro la ventana y sale de golpe toda la nube de humo nefastamente concentrada. Al respirar aire limpio y despejar los ojos, despierto al nuevo día teniendo la sensación heroica y engañosa de haber parido, entre polvos, cigarros, humos y despojos varios, el personal abecedario del amor y de la dicha que tanto persigo y reclamo. Pronto me doy cuenta de que no queda absolutamente nada de nada salvo un ligero atontamiento de cabeza, que todo fue una quimera vana desvanecida con la claridad del alba.

Interiorizado y sensible, de vuelta de las alucinaciones y del ofuscamiento, perceptivo ante la primera luz que ilumina la estancia y se aquieta en tu rostro, mi alma se reviste de júbilo y dicha consciente temblor notorio, centro ferviente de deseos, privilegio estable del amor de que una amanecida más serena y hermosa respiras a mi lado...



  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.



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