jueves, 30 de marzo de 2017

MADRE







MADRE

Aún concebido el aliento como unicidad umbilical inquebrantable, poco a poco muere en mí el común instante contigo desde la fecundación mantenido: lo que estaba junto se desintegra en la nebulosa de una profunda grieta, abierta sobre la inercia cruel del destino, del tiempo, o de la simple nada.

La sangre salpica la tensión que deja la tristeza esta tarde abrileña cuando hablas y hablas sin que te entienda, cuando miras todo el entorno asombrada y te niegas a la ingesta de pastillas o a la de la leche con galletas de las cuatro y media en punto de la tarde. Te vas madre. Dices adiós calladamente sin que se te note, discreta y sencilla, valiente y bondadosa, así, como te moviste toda la vida. Te vas no sé si alterada, intranquila, o conformada con todo este entorno de desconcierto y desencanto que te asiste ahora. Me es difícil adivinarte. En tal caso, lo haces envuelta en noche y en amores, hijos, nietos, biznietos recuerdos sembrados y recogidos en las felices alboradas de tu vida.

Apenas unas visitas por la mañana, apenas otras por la tarde o el fin de semana, amparan tu personal momento; apenas unas palabras mal enhebradas con unos y con otros, entre los sonidos de las canciones trasnochadas que suenan machaconas en medio de la sala con el propósito de amodorraros aún más sobre las tumbonas o hamacas; apenas unas sonrisas mal dibujadas, tibias, trémulas y rotas; apenas unos imprecisos pasos por el salón, por el pasillo, por el patio, o por el pequeño parque cercano…

Perdida la memoria, palpitas desorientada buceando bajo las cosas, buscándote incesantemente por todos los rincones sin lograr encontrarte.  Ahí estás, envuelta entre el ir y el venir de nerviosas cuidadoras, entre un batiburrillo de objetos y regalos, entre fotografías familiares e imágenes inconexas que te cercan y te asolan en la habitación última, reclamando unas gotas de luz y dicha, unos relámpagos de comprensión e ilusión.


      La tierra, que  se abre un poco más con cada respiro que das, espera tu regreso al absoluto con el arrebato que salpica el anuncio de la muerte hecha ya girones en tus enrevesados ojos. Y yo me quedo un día más, madre, con esta cara de bobo enfadado al no poder retenerte. Te vas ausentando poco a poco en medio de un oleaje abrumador, ondulaciones y exhalaciones llenas de melancolías y de contenidos arrebatos que todo lo pueden, que todo lo pueblan, que todo lo enrabian y desvanecen…    





MADRE

Tu hermoso gesto de mujer se fue nublando,
se fue oscureciendo clandestino e íntimo
en el final de esta noche larga,
noche que poco a poco de ti misma, madre,
te desaloja.  

Inclinas sobre la mecedora de varitas de mimbre
 hacia un lado la cabeza, te adormeces...

No quieres ver la realidad que se apaga,
ni el triste salón donde te han sentado,
niña perdida, desvanes oscuros de deseos
maltrechos, instantes nublados y somnolientos,
marasmos y cabeceos, solaces desatendidos.

Desconocidos son hoy esos ojos sin fondo
que me miran con la luz gris de callado alarmado
reproche:
                “No me dejes sola
entre gentes que no conozco...”

Y lo dices removiéndote rebelde con risa nerviosa,
mareada y aturdida dentro del oleaje voluble
del pálido sinsentido que por momentos parece
recobrar la razón.

Ante esa mirada desorientada que me mira expectante,
hoy como ayer siento desprotegerte.
Siento que te dejo sumida -acaso ignorada- entre
fuertes recelos, remarcados por los pasos acelerados
de jóvenes cuidadoras, de nerviosas auxiliares,
de clamores, risotadas, sonoros lloros e inconexas
palabras que pronto perderán sentido.

Presagios de tormentas y  lluvias,
aproximan letales inviernos.

No, no apagues la lágrima esta tarde, madre,
déjala que resbale luminosa por la humildad hermosa
de tu rostro; déjala que se deslice radiante 
hasta mi mano, pues todo eso que te digo tiene mucho
que ver con este desastre que suena al lamentable
preludio –oval espejo- de eterna despedida.




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII. (2013- 2014)
©Teo Revilla Bravo.



lunes, 27 de marzo de 2017

UNAMUNO




Unamuno visto por el pintor catalán Ramon Casas. 
Dibujo realizado hacia 1904 o 1905. Carboncillo sobre papel.









UNAMUNO

Miguel de Unamuno sufrió, en muchos periodos de su vida, una ardua lucha interna entre la razón y los sentimientos, algo que lógicamente no logró superar. Y no pudo hacerlo porque la parte intelectual del ser, revela muchas cosas que no sirven nada más que para hacernos infelices. Serán los sentimientos, los encargados de intentar restablecer el equilibrio roto en ese arduo manejo de la mente al que obstinados nos dedicamos. Pero esto Unamuno no logró conseguirlo, si nos atenemos a lo que sabemos y leemos de él. Sucede que, por mucho que insistamos, mediante la razón no conseguiremos penetrar en los misterios que sentimos, pues simplemente están vedados a nuestros conocimientos. Si esto, al ser que es sensible inquieta mucho, cómo no le iba a torturar a nuestro escritor si lo llevó a un punto en que casi llegó a trastornarlo.
Unamuno fue un autor excelente en todos los campos literarios que tocó, fue uno de los pensadores más destacados de la historia de España e influyó, crítico con el tiempo que le tocó vivir, notablemente en la Generación del 98 a la que perteneció. Fue y es un autor necesario, pero a la vez incómodo pues su obra, de amplísima cultura, a menudo pudiera parecer exagerada y excéntrica. Hombre inquieto, rebelde, contradictorio e individualista hasta rendir culto a la propia personalidad, anduvo a contracorriente y en guerra consigo mismo, pues se enfrentó constantemente a sus propios demonios y aún a los externos. Quizás por eso necesitaba hablar con dios, escribir lleno de dudas sobre dios, crear a dios a su medida.
El futuro siempre es incierto y cambiante. Por esa senda  hemos de transcurrir necesariamente y a menudo, en nuestro trayecto hacia lo irresoluto, lo hacemos consciente o inconscientemente por el lado más oscuro y opresivo. Unamuno, intenso intelectual, se llenó de deseos insatisfechos, de esperanzas frustradas, de sueños incumplidos, algo, por otro lado, bastante similar a los deseos de cualquier tipo humano que reflexiona sobre la vida y la muerte. Pero Unamuno, en su búsqueda machacona de la verdad absoluta, no se conformaba, no podía hacerlo, pretendía ir más allá pues quería llegar al conocimiento contextual de fondo, eso que habitualmente señalamos o decimos es el alma de las cosas.
No, no es un autor que resulte cómodo como podría ser leer a Ortega por ejemplo, o a María Zambrano por poner otro ejemplo muy asociado al primero, pero hay algo que obliga, pese a encontrarnos con un filósofo irresoluto -¿quién no lo es?-, a volver una y otra vez a sus escritos, tal es la inmensa riqueza que nos legó. Y es que Unamuno aún nos tiene pendientes de su obra, pues es un revulsivo importante de la cultura española y aún de la europea. Revulsivo que supo agitar a todo un país, a todo un gobierno y a toda una generación, no olvidemos que escribió filosofía, pero también artículos, ensayos, novela y poesía. Y, como decía, lo sigue siendo hoy al no poder dejar de reconocernos en él en muchos aspectos vitales. Lo que sí es cierto es que Unamuno, con su sentimiento trágico de la vida, nos despierta de ilusiones y fantasías huecas, de banalidades, de sueños, de quimeras intelectuales, de todo eso que nos acompaña falazmente en este camino acelerado hacia la nada.

Barcelona. Marzo de 2017.
©Teo Revilla Bravo.





viernes, 24 de marzo de 2017

CREACIÓN


               Jean Cousin en su obras Eva Prima Pandora



EL MITO DE PANDORA
Existen variadas versiones del mito, una de las más comunes es la que nos cuenta que el padre de los dioses, indignado por el engaño de Prometeo (el que prevee), que había creado a los mortales y robado el fuego del Olimpo, temeroso del poder que estaban adquiriendo los hombres, decide castigarlos. Para ello piensa en una figura de mujer a imagen de las diosas, y encarga su creación a Hefesto.
Afrodita le da su belleza y encantos, Atenea un hermoso vestido para cubrirse , Hermes pone en su corazón la maldad y la falacia, Zeus le insufla vida y le entrega una caja cerrada que contiene todos los males y miserias, con los que piensa vengarse de los hombres. Y envía a Pandora, como regalo a Epimeteo, hermano de Prometeo, a quien éste le había hecho prometer que no aceptaría ningún regalo de Zeus.<pero Epimeteo, deslumbrado por la belleza de Pandora, olvida sus promesas y la desposa. Pandora acuciada por la curiosidad abre la caja y esparce el infortunio sobre la humanidad: la peste, el dolor, la desgracia, la envidia. Todo menos la esperanza que queda en el fondo de la caja.


CREACIÓN


El desfile de semillas justifica el raudal de luz que brilla sobre el planeta. Germinarán: la diosa está a punto de dar su bendición.

Cuando la creación es brazo y es pie que avanza, cuando es cerebro y es ardiente ceniza pero también voluptuoso viento que orea, los seres recién paridos, aún transparentes y viscosos, inician el periplo de la vida cobrando todo su sentido. Ya son pequeñas manchas en la planicie, ya bultos sobre la hojarasca de la extensa fronda, ya inseguros resuellos al aire tibio, ya latidos del verano. Sean lo que sean, la diosa asoma la oreja y escucha contenta los sutiles sonidos: siente que no hay nada comparable, todo lo observa y le parece bien.

Las gotas de lluvia, como sucesión de tiernos oleajes, aportan la necesaria humedad, la sutileza ambiental, favorecen el humus, dan debido frescor, contrarrestan el calor del sol cuando éste es excesivo. Bajo estos auspicios, los seres recién nacidos comienzan torpemente a caminar, a desarrollar su inseguro destino, a frenárseles el crecimiento llegado a un punto, a hacerse por fin el tiempo en ellos.

Cae la noche despejada de nieblas, la luna se desliza solapadamente por entre los torrentes de estrellas moviéndose vagabunda, mientras el sol por otros lares se prepara para el regreso a su cita cotidiana. Nace el día. Todo se ilumina. Sonidos del céfiro destapan la bruma  con primorosos silbos. Son retumbos que van formando un leve bullicio y luego otro y otro, hasta llegar a ser gran algazara que al abarcar el espacio formará la palabra y con ella el entendimiento.

Prolongaciones de tiempo. Dichas y desdichas agitándose en los jóvenes corazones. Comer, excrementar, amar, fornicar, ascender y descender caminos, habitar, plantar, pescar, cazar, cultivar la inteligencia, dejar descendencia, envejecer y morir para entrañar nuevos seres que compartan y mejoren la labor de lo previamente instruido: el trigo para la harina, la harina para el pan, y así el arroz, las frutas, verduras, hortalizas, utensilios, cultura y arte, mientras se consumen los segundos y con ellos los años, las décadas, los siglos. Todo lo transforma el vertiginoso horario que va acumulando a un lado despojos, residuos del tiempo, raíces y hojas  secas que como afiladas espinas aprisionan la carne viva de la civilización, rueda que rueda que se agranda cubriéndose de experiencias que con frecuencia no sirven para remediar errores, desastres, ni desasosiegos.

La civilización acaba por engullir al último ser. Todo finaliza. La diosa, retrocediendo desconcertada, esconde la cabeza bajo el ala misterioso de la nada, y al vuelo se eclipsa desolada.


  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.



viernes, 17 de marzo de 2017

"ABRAZO"



"Abrazo" del pintor Safet Zec, pintor nacido en Bosnia-Herzegovina en 1943. Un pintor que pinta con mucha fuerza y expresividad, matices y detalles temas humanos, dramáticos, realistas y de gran carga sentimental como vemos en la muestra.





ABRAZO


Sacarlo de la luz y del trueno,
destellarlo en la absoluta oscuridad
y hacerlo día liberándolo de la orfandad
nocturna y vacía que ensombrece frentes
y miradas aprisionando y aislando
el hálito humano.  Adjuntémoslo,
al pecho rutilante y engrandecido
de la persona que lo precise,  
con el esplendente don de la emoción.

Un colosal murmullo, un escape
de gaviotas al vuelo se establece
al momento entre ambos cuerpos;
una percepción sensible, una alteración
apoderándose de afectos;
un largo clamar de la faringe señalando
la llegada del vínculo que absorbe lo inmutable
y trastrueca el reloj fatuo del humano
sinsentido.

Ese abrazo es algo que grita y azuza,
en el alma, encanto, esponja, bello lagarto
tendido al sol poniente; soplo o clamor
vivo, vena donde la sangre más valiosa
madurando pálpitos remonta  hasta llegar
certera al cerebro iluminándolo de luz.  

Emerge cálido el amor…

Más vida, más percepción, más dianas
conseguidas, flechas nacaradas prendidas
en las firmes solapas del alma...

Ese abrazo refugio, medido por el instante
distendido, es ensueño entre dos, es paz,
es unión que crea eternidad en vibrantes
ramilletes de festivos colores.




  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980

©Teo Revilla Bravo.







jueves, 16 de marzo de 2017

EL DADAÍSMO O LA NEGACIÓN DEL ARTE.


L. H. O. O. Q.
 La ideología dadaista se sirve de la concepción clásica, adaptando cambios en obras clásicas. En este caso, sobre la Gioconda.




Fuente.
Obra expuesta en Nueva York bajo un seudónimo. Fue criticada por el mismo autor, partícipe así mismo del jurado de la exposición, intentando confundir la realidad y criticar así la forma controladora de la sociedad.




Elasticum; Hausmann.  Fotomontaje que consistía  en la inserción del papel en el dibujo.



Otro fotomontaje, éste de The Engineer, Grosz.




La gran aportación de la imagen dadaista, es la creación de cabezas sin cuerpos, así como la representación del ser humano con forma mecánica, ser con su autonomía oprimida por la sociedad.  Obra "Parade Amourense", de Picabia. 









EL DADAÍSMO O LA NEGACIÓN DEL ARTE.


El manifiesto Dadá nace en el año 1918 con el objetivo, ni más ni menos, que el de hablarnos de la muerte de la belleza.
En 1920 se reunieron en Berlín, una serie de pintores dadaístas bajo el lema “El arte ha muerto” en torno a una exposición de maniquíes coronados con una cabeza de cerdo y vestidos con el uniforme del ejército alemán. Querían con ello hacer valer el carácter antiartístico, antipoético y antiliterario que formulaban, dejando constancia con ello de que no querían fabricar obras de arte en sí, sino crear objetos que lo liberasen de las cadenas tradicionales que, pensaban, amordazaban lo considerado como arte. Ese fue el principal objetivo de Picabia y de los vanguardistas que le siguieron. Según ellos, la obra de arte considerada verdaderamente moderna, no debe de estar hecha por artistas sino por simples hombres. El artista y el hombre, la obra y el objeto… O sea: recoger aquellos utensilios cotidianos de lo más variado, reciclados incluso de las basuras, y presentarlos como obras propias bajo el contexto dadaísta de la negación del arte.
Rebeldía, búsqueda de la subversión, insurgencia, juventud, insatisfacción, desenfreno, apasionamiento… ¿Cómo definirlos? En todo caso un cóctel muy duro sólo apto para almas dolidas, desafiantes e irreverentes. Estas proclamas dadaístas resonaban aún resuenan hoy en los oídos, con un acento agudo y pertinaz, el del grito de la negación sistemática y el de remarcar el fin del arte moderno. Tal actitud los emparentaba con el surrealismo, al cuestionar y considerar relativo todo lo estimado como arte  hasta ese momento. En ello, en la práctica constante de la negación,  encontraron o creyeron poder hacerlo su libertad creadora.
En realidad, fue una cornisa al borde del abismo, una barca a punto de zozobrar. Pero había algo psicológico en esa revolución artística y estructuradora, que pronto precipitó la apertura de una crisis profunda en su seno. Y no era para menos, pues buscaba su camino orientándose hacia el propio presagio, que no era otro que la abolición del arte. Y, ¿qué hacer sin el arte? ¡Qué hay después de? ¿Qué es lo que nos queda? Fue una revolución que podía negarlo todo y a todos, podía protestar, hacer actos irreverentes, reírse en los funerales y llorar en las bodas, doblegar y trastocar todas las reglas de la convivencia, todo era criticable.
Tristán Tzara, que fue quizás el primer abanderado de la causa. Cual gurú del grupo, predicó su verdad que no era otra que el escepticismo llevado a los límites de la razón. Llegó a sentenciar: “Dadá no es nada”. Y no era nada, porque Dadá no era un isnmo. No podía serlo, pues estaba en contra de todos los ismos habidos y por haber. No se buscaba nada, no se quería nada, sólo se estaba en contra de los manifiestos. En ese contexto, las obras no podía durar más de cinco minutos en sus exposiciones, habían de ser fugaces; incluso en las puertas de algunas exposiciones se colocaban palos, para que los concurrentes acabasen a golpes con lo que allí se encontraban.

Algunos claros exponentes del dadaísmo fueron los franceses Francis Picabia pintor y poeta, y Marcel Duchamp escritor y pintor, Man Ray estadounidense, o Hans Richter cineasta alemán.  Todos ellos intentaron hacer catarsis manifiesta de sus sentimientos, de sus contradicciones sin límites ni destellos; fueron esclavos del tiempo que los tocó vivir, un tiempo que los enlazaba a la realidad abrumadora de un mundo pervertido, desarraigado y destruido. Quizás la declaración en 1914 de la Primera Guerra Mundial, tuvo mucho que ver en todo ello.



Barcelona. Marzo de 2017.
©Teo Revilla Bravo.







domingo, 12 de marzo de 2017

AL ANOCHECER


"Paisaje al atardecer" Obra de Vincent van Gogh 





AL ANOCHECER


Al anochecer, cuando la luz borra los contornos
y la sombra restriega partículas nebulosas
por los opacos cristales de la habitación,  
la diosa del amor ilumina con ojos de azogue
el melodioso trayecto que atempera la fragosa
flema que reflejan los chispeantes espejos
de la pasión.

Se mueven en el exterior las hojas como aleves
caricias, revoloteando por el aire a través
de los árboles, de  las frondas, de los tejidos
que confeccionan afanosas arañas noches
consteladas en las raspadas piedras llenas
de grafitis obscenos huellas de manos eclipsadas ─
de las ruinas inmediatas.  

Mientras todo duerme en apariencia entristecido
por sombras y oscuridades, una tornadiza
y piadosa blanca luna asoma salpicada de huellas,
caricias y semen, custodiando los abandonados
cuerpos del amor y del olvido.

Desde lo profundo de la natura emerge persistente,
entre susurros, el ceremonioso ritual de la vida.

Savia amagada que nace hambrienta de humus,
poniendo énfasis en cada yema fecunda de las hojas,
entre los suspiros que dispersa febril el viento
inalterable música que resuena y resuena─,
o entre los mismos pimpollos a punto de incendiarse
transfigurados momento de resurrección y vida
en renovada asombrosa primavera. 



DESDE EL FONDO
Cuaderno V.  1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.



miércoles, 8 de marzo de 2017

EL DIVISIONISMO (PINTURA)

Georges Seurat



Paul Signac


Paul Signac


Camille Pisarro





EL DIVISIONISMO (PINTURA)


Parece ser que el “Divisionismo” fue una corriente intrépida, audaz y animosa, discordante con el resto de movimientos que se produjeron en la Europa de principios del siglo pasado. Pese a considerársele un avance más del impresionismo, al nacer como movimiento autóctono tuvo sus peculiaridades, pues entendía las indagaciones en torno a la luz, el color y la división de tonalidades, más como medio de llegar a algo concreto que como fin en sí mismo. La luz debían de ser un instrumento más y estar, por encima de todo, sometida al mensaje que se deseaba trasmitir.
El Divisionismo mostró una relación cercana al simbolismo a la par que sentaba bases para el Futurismo, movimiento que irrumpiría con fuerza en el panorama del arte italiano a partir de 1909 convirtiéndose en uno de los movimientos de vanguardia por excelencia, atento sobre todo a los acontecimientos sociales que reflejaban las condiciones laborales y de vida de las clases más desfavorecidas de la época. También se le conoció con el nombre de “Puntillismo”, método y técnica que pretendía incorporar la vibración luminosa mediante puntos, de tal forma que los efectos cromáticos no se obtuvieran de la paleta en sí, sino aplicando sobre el lienzo pequeñas áreas o puntos de pigmentos sin mezclar para que vistos desde cierta distancia formaran figuras y paisajes óptimamente definidos, ya que el propósito era que los efectos de mezcla en la pintura se dieran en la óptica del espectador. Con ese fin, se quería conseguir una mayor luminosidad y brillo, para lo cual los colores debían de ser puros en la creencia de que los tonos que se dieran directos serían más interesantes que las posibles mezclas de siempre; es decir: se aplicaban tal cual aparecían del tubo, de tal forma que fuera el ojo del espectador, como decía, quien lograra captar las distintas variaciones que se producían en las obras, imágenes vibrantes, luminosas, trémulas y armoniosas. Esos puntos o pinceladas, debían corresponderse en un mismo tamaño, de forma que al observar la pintura el espectador pudiera constatar la perfección lograda haciéndole pensar que estaba ante una imagen congelada en el tiempo  como si fuera una idílica visión de la misma realidad. Dos notables precursores de este movimiento fueron Delacroix y Watteau, pero los que lo desarrollarían sistemáticamente más tarde serían Seurat y los neoimpresionistas.
El movimiento, con nombres como Georges Seurat, HenriEdmond Cros, Vlaho Bukovac, Charles Angrand, Chuc Close, Camille Pisarro, Paul Signac y otros,  dejaron obras magistrales en pintura, algo que agilizaría y daría pie a otras corrientes del arte más contemporáneas de las que por fortuna nos estamos beneficiando.


Barcelona, marzo de 2017.

©Teo Revilla Bravo.



sábado, 4 de marzo de 2017

IRRUMPES…

"Mujer en gris", obra de mi autoría llevada al blanco y negro.





IRRUMPES…

                                       A Celeste  (Homenaje in memoriam) 


                                “Cuando ella cesa también yo me extingo”
                                                                              ─Ángel González



Irrumpes. Lo haces arrolladora,
con la ilusión creciendo hacia
lo alto contagiando sereno optimismo.

Verte. Sentir la liviandad de tal sensación,
y advertir que todo así, con la música
que reverbera rebasando nuestros
cuerpos, está bien.

Mirarte. Susurrar palabras,
prodigar abrazos, animar dicha,
crear amores.

Lo sé:
          tu presencia aporta paz,
augura seguridad, crea armonía.

Te mueves, giras, sonríes,
bailas denuda mil danzas en el entorno
de mis pupilas, me reinventas venturoso
y en ti me conforto.

Eres sonrosado azul de fábula,
rosa o flor alegórica que gozosa asombra,
paloma volandera de contento alborotado.

Representas las estaciones del año 
y con ellas la vida que en ti amo;
personificas el mundo, y el trasmundo
de  lo bello necesario.

Un relámpago de magia y arrebato,
me obliga a saltar de regocijo;
y en ese enredo o aturdimiento
en que entro, muerdo la dulce fruta
de tus dulces arrumacos.

Así voy y vengo, amor; así me alzo
y desciendo de ti, por ti y en ti
como andante peregrino de valles
cauces y montañas, asumiendo el papel
fiel de compañero con devoción y vocación
de amarte.

Lo restante rozagante lucidez
es la importancia del sol y de la lluvia
que alegran y riegan la mágica primavera
que vivimos al lado de Pau, hermoso
hijo del alborozo que impetuoso crece…



  DESDE EL FONDO
Cuaderno V. 1978 - 1980
©Teo Revilla Bravo.
  

miércoles, 1 de marzo de 2017

BORDE A BORDE


"Retrato femenino de espaldas.  Rembrandt van Rijn






BORDE A BORDE

Borde a borde, ablución, esencia,
teosofía, vaguedades, quebradas
miopías, ecos engalanados de soles
insidiosos que duran lo que dura
un suspiro. La vida, amortizada
o edulcorada de amor y desventura
casi por igual, lívida, bella,
a veces investida de petulante lucidez,
inmisericorde se funde en el día
a día con imperiosa nulidad.

Tú y yo en ello envueltos, binomios
templados acallando un mal suspiro
tejido en pálidas riberas de ensueños
y alientos dormidos.

El de las cuatro o cinco de la tarde
que raudo pasa ahogándonos en prolongada
exhalación plañéndonos y confundiéndonos
en raras gramaticales conjunciones de amor,
poesía y esperanza.

Borde a borde del vacío, columpiándonos  
en la calma o entre fragmentos  tibios
de una mentira piadosa, perdemos la voz
y la palabra alborotando inestables quietudes,
desajustando leves templanzas.

 Y aún así, amor, perverso destino,
trayectoria cruel de afilado bisturí,
morimos  de soledad, gran disparate,
entre versos vacíos y atardeceres rotos.




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII
(2013-2014)
©Teo Revilla Bravo.