miércoles, 8 de marzo de 2017

EL DIVISIONISMO (PINTURA)

Georges Seurat



Paul Signac


Paul Signac


Camille Pisarro





EL DIVISIONISMO (PINTURA)


Parece ser que el “Divisionismo” fue una corriente intrépida, audaz y animosa, discordante con el resto de movimientos que se produjeron en la Europa de principios del siglo pasado. Pese a considerársele un avance más del impresionismo, al nacer como movimiento autóctono tuvo sus peculiaridades, pues entendía las indagaciones en torno a la luz, el color y la división de tonalidades, más como medio de llegar a algo concreto que como fin en sí mismo. La luz debían de ser un instrumento más y estar, por encima de todo, sometida al mensaje que se deseaba trasmitir.
El Divisionismo mostró una relación cercana al simbolismo a la par que sentaba bases para el Futurismo, movimiento que irrumpiría con fuerza en el panorama del arte italiano a partir de 1909 convirtiéndose en uno de los movimientos de vanguardia por excelencia, atento sobre todo a los acontecimientos sociales que reflejaban las condiciones laborales y de vida de las clases más desfavorecidas de la época. También se le conoció con el nombre de “Puntillismo”, método y técnica que pretendía incorporar la vibración luminosa mediante puntos, de tal forma que los efectos cromáticos no se obtuvieran de la paleta en sí, sino aplicando sobre el lienzo pequeñas áreas o puntos de pigmentos sin mezclar para que vistos desde cierta distancia formaran figuras y paisajes óptimamente definidos, ya que el propósito era que los efectos de mezcla en la pintura se dieran en la óptica del espectador. Con ese fin, se quería conseguir una mayor luminosidad y brillo, para lo cual los colores debían de ser puros en la creencia de que los tonos que se dieran directos serían más interesantes que las posibles mezclas de siempre; es decir: se aplicaban tal cual aparecían del tubo, de tal forma que fuera el ojo del espectador, como decía, quien lograra captar las distintas variaciones que se producían en las obras, imágenes vibrantes, luminosas, trémulas y armoniosas. Esos puntos o pinceladas, debían corresponderse en un mismo tamaño, de forma que al observar la pintura el espectador pudiera constatar la perfección lograda haciéndole pensar que estaba ante una imagen congelada en el tiempo  como si fuera una idílica visión de la misma realidad. Dos notables precursores de este movimiento fueron Delacroix y Watteau, pero los que lo desarrollarían sistemáticamente más tarde serían Seurat y los neoimpresionistas.
El movimiento, con nombres como Georges Seurat, HenriEdmond Cros, Vlaho Bukovac, Charles Angrand, Chuc Close, Camille Pisarro, Paul Signac y otros,  dejaron obras magistrales en pintura, algo que agilizaría y daría pie a otras corrientes del arte más contemporáneas de las que por fortuna nos estamos beneficiando.


Barcelona, marzo de 2017.

©Teo Revilla Bravo.



1 comentario:

  1. Aprovecho este espacio no solo para visitarte y disfrutar con ensayos tan ajustados y esclarecedores como éste (y qué decir de tus poemas), sino para comunicarte también que, si no te parece mal, un día de estos cogeré un ensayo tuyo y lo entremezclaré con comentarios míos. Es algo que me ronda por la cabeza y por las letras hace tiempo y si me das tu permiso lo haré como signo de amistad y buenas letras.

    Un abrazo.

    Alfonso.

    ResponderEliminar