lunes, 27 de marzo de 2017

UNAMUNO




Unamuno visto por el pintor catalán Ramon Casas. 
Dibujo realizado hacia 1904 o 1905. Carboncillo sobre papel.









UNAMUNO

Miguel de Unamuno sufrió, en muchos periodos de su vida, una ardua lucha interna entre la razón y los sentimientos, algo que lógicamente no logró superar. Y no pudo hacerlo porque la parte intelectual del ser, revela muchas cosas que no sirven nada más que para hacernos infelices. Serán los sentimientos, los encargados de intentar restablecer el equilibrio roto en ese arduo manejo de la mente al que obstinados nos dedicamos. Pero esto Unamuno no logró conseguirlo, si nos atenemos a lo que sabemos y leemos de él. Sucede que, por mucho que insistamos, mediante la razón no conseguiremos penetrar en los misterios que sentimos, pues simplemente están vedados a nuestros conocimientos. Si esto, al ser que es sensible inquieta mucho, cómo no le iba a torturar a nuestro escritor si lo llevó a un punto en que casi llegó a trastornarlo.
Unamuno fue un autor excelente en todos los campos literarios que tocó, fue uno de los pensadores más destacados de la historia de España e influyó, crítico con el tiempo que le tocó vivir, notablemente en la Generación del 98 a la que perteneció. Fue y es un autor necesario, pero a la vez incómodo pues su obra, de amplísima cultura, a menudo pudiera parecer exagerada y excéntrica. Hombre inquieto, rebelde, contradictorio e individualista hasta rendir culto a la propia personalidad, anduvo a contracorriente y en guerra consigo mismo, pues se enfrentó constantemente a sus propios demonios y aún a los externos. Quizás por eso necesitaba hablar con dios, escribir lleno de dudas sobre dios, crear a dios a su medida.
El futuro siempre es incierto y cambiante. Por esa senda  hemos de transcurrir necesariamente y a menudo, en nuestro trayecto hacia lo irresoluto, lo hacemos consciente o inconscientemente por el lado más oscuro y opresivo. Unamuno, intenso intelectual, se llenó de deseos insatisfechos, de esperanzas frustradas, de sueños incumplidos, algo, por otro lado, bastante similar a los deseos de cualquier tipo humano que reflexiona sobre la vida y la muerte. Pero Unamuno, en su búsqueda machacona de la verdad absoluta, no se conformaba, no podía hacerlo, pretendía ir más allá pues quería llegar al conocimiento contextual de fondo, eso que habitualmente señalamos o decimos es el alma de las cosas.
No, no es un autor que resulte cómodo como podría ser leer a Ortega por ejemplo, o a María Zambrano por poner otro ejemplo muy asociado al primero, pero hay algo que obliga, pese a encontrarnos con un filósofo irresoluto -¿quién no lo es?-, a volver una y otra vez a sus escritos, tal es la inmensa riqueza que nos legó. Y es que Unamuno aún nos tiene pendientes de su obra, pues es un revulsivo importante de la cultura española y aún de la europea. Revulsivo que supo agitar a todo un país, a todo un gobierno y a toda una generación, no olvidemos que escribió filosofía, pero también artículos, ensayos, novela y poesía. Y, como decía, lo sigue siendo hoy al no poder dejar de reconocernos en él en muchos aspectos vitales. Lo que sí es cierto es que Unamuno, con su sentimiento trágico de la vida, nos despierta de ilusiones y fantasías huecas, de banalidades, de sueños, de quimeras intelectuales, de todo eso que nos acompaña falazmente en este camino acelerado hacia la nada.

Barcelona. Marzo de 2017.
©Teo Revilla Bravo.





8 comentarios:

  1. La semblanza que haces del gran autor incómodo es absolutamente extraordinaria y certera. Su propia y férrea duda, su certeza en la duda, es lo que siembra en los lectores que estén dispuestos a dejarse arrastrar por su obra que abarca casi todo lo humano que pueda ser pensado.

    Gracias y saludos.

    ResponderEliminar
  2. Alfonso, o Independiente trashumante, gracias por participar de este pequeño escrito en torno al gran Unamuno. A veces es bueno recordar a este tipo de autores para rescatarlos un poco de la inercia de olvidar quienes fueron y quienes somos.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Lo importante al llegar a este lugar es que uno aprende cada momento las teorías de Teo y sus resultados investigativos sobre los grandes sucesos de la cultura y para muestra este serio Ensayo sobre Unamuno, que de verdad fue un escritor y filósofo incomodo para poderlo interpretar, pero su obra es grande y retadora. Muy bueno el Ensayo con precisiones históricas para estudiar. Gracias maestro un cordial saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gustavo, aún no te había saludado por aquí, aún siendo consciente de la alegría que me produce tu presencia amiga y de lo bien que hacen tus cálidos comentarios. Sé bienvenido, sabes que esta puerta siempre está abierta. Inmenso abrazo y agradecido por tus palabras.
      Teo

      Eliminar
  4. Que gran semblanza en tan breves y brillantes líneas. Poco más puede decirse para definir con rigor y precisión la obra de este imprescindible al que hemos de volver una y otra vez buscando alguna certeza en sus propias dudas. Gracias, Teo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Leyendo o releyendo al Unamuno nuestro, se me ocurrió hacerle esta pequeña reseña a modo de agradecimiento a un hombre al que, como a tantos, se le va olvidando poco a poco. Yo recuerdo haber leído a casi todo Unamuno cuando era joven y no sé si los jóvenes hoy si quieran le conocen. En fin.
      Gracias, amigo Francisco por tu paso por este blog, se agradece.
      Abrazos.

      Eliminar
  5. Debo reconocer que lo he leído poco, pero recuerdo especialmente "Niebla" que algunos dicen que es su mejor novela. Hablas de la persona, del escritor, del poeta, del filósofo y su búsqueda constante. Yo, qué te voy a decir, simplemente agregar unas citas de esta novela que me gustó mucho:

    Cuando el hombre se queda a solas y cierra los ojos al porvenir, al ensueño, se le rebela el abismo pavoroso de la eternidad. La eternidad no es porvenir. Cuando morimos nos da la muerte media vuelta en nuestra órbita y emprendemos la marcha hacia atrás, hacia el pasado, hacia lo que fue.

    Mira, eso del amor es una cosa de libros, algo que se ha inventado no más que para hablar y escribir de ello. Tonterías de poetas. Lo positivo es el matrimonio. El Código Civil no habla del amor y sí del matrimonio. Todo eso del amor no es más que música.

    Hay lágrimas que refrescan y desahogan y lágrimas que encienden y sofocan más.

    El tiempo perdido no vuelve trayendo las ocasiones que se desperdiciaron.

    Pensar es dudar y nada más que dudar. Se cree, se sabe, se imagina sin dudar; ni la fe, ni el conocimiento, ni la imaginación suponen duda y hasta la duda las destruye, pero no se piensa sin duda. Y es la duda lo que de la fe y del conocimiento, que son algo estático, quieto, muerto, hacen pensamiento, que es dinámico, inquieto, vivo.

    Besos

    ResponderEliminar
  6. Pues las citas son el mejor ejemplo de lo que esa novela significa, una de las mejores de la Generación del 98 según conformidad de la crítica literaria. Gracias por estar, Karyn.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar