jueves, 13 de abril de 2017

EN TORNO AL PINTOR ANTONIO LÓPEZ




 María, 1972.  Antonio López. Lápiz sobre papel adherido a tabla



 pintura de Antonio López Estudio con tres puertas




Antonio y Mari, obra de Antonio López









EN TORNO AL PINTOR ANTONIO LÓPEZ


“Explicar el arte me parece una imprudencia, es enseñar a otro cómo ver lo que en realidad es una incógnita”.



La primera vez que quedé cautivado, absolutamente cautivado por la obra del pintor Antonio López, fue, años noventa, tras contemplar la película de Víctor Erice “El sol del membrillo”. Quedé embelesado por su carácter sorprendente e insólito, pero sobre todo por la manera cercana y a la vez original de transmitir valores pictóricos a un espectador sencillo como me consideraba yo. La obra, cinematográficamente, es un ejercicio arriesgado, austero, sencillo aparentemente, pero difícil y a la vez complejo, elaborado a contracorriente durante dos pacientes años nada más y nada menos. Al no tener trama argumental, la película escapa a los códigos cinematográficos convenidos y a la vez a toda tentativa comercial, pues su fin busca otros valores, indaga, va mucho más lejos. “La Flor del membrillo” es una obra de arte; es puro lenguaje visual de gran valor estético; es, podríamos decir, investigación del comportamiento artístico, a la vez que un esfuerzo frustrante al querer acaparar y apresar, en una hora concreta del día, la huidiza luz solar a través de la calmosa evolución de un membrillo; es tiempo, sí, es esfuerzo, y es poesía; en tal caso, una obra profunda, exquisita, muy especial por lo que cuenta y cómo lo cuenta, inclasificable incluso en el género documental donde se la ha pretendido incluir.  

El mundo del arte es vertiginoso hoy en día, es un pálido reflejo de lo que ocurre a nuestro alrededor. Amar el arte, la creación, es intentar comprenderlos desde el sentimiento. Por eso en la obra de Antonio López, tan minuciosa como atractiva, se agradece ese estatismo que llama a la meditación contemplativa, a la tranquilidad y a la luminosidad que desprende. Antonio López bebe, con pasión, de fuentes velazqueñas -o incluso de las de Zurbarán- apartándose del hiperrealismo donde engañosamente a veces se le pretende meter. Esa influencia de los dos grandes pintores españoles, le conforman como autor valioso y enigmático, al haber sabido desarrollar una obra independiente en medio de un ambiente artístico estructurado en base al informalismo y a la abstracción.

La obra, para nuestro pintor, es tan importante en su proceso pictórico como cuando la da por terminada, sabiendo que una obra nunca se acaba sino que se llega al límite de las propias posibilidades, algo que él entiende bien. Y ahí tenemos, ante nuestros ojos, al ser humano y cuanto le rodea: la ciudad, la casa y enseres, el hombre, el campo, las nubes… Pero siempre desde donde se les habita y siente, desde donde se les puede  palpar, escuchar y latir. El pintor quiere apresar la realidad; quiere que las pinceladas y los colores se den desde el respiro de la propia vida y puedan así recoger el misterio latente del mundo. Porque el pintor no copia las cosas tal y como las ve, aunque aparentemente lo parezca: detrás de lo que el ojo observa -él mismo nos lo dice- hay un sortilegio, un embrujo, un enigma por resolver. Esa esencia es precisamente lo que pretende captar, lo que ha de desprender la obra al contemplarla. Eso es el arte, y en esa incógnita, en esos entresijos sensibles, se hermanan pintor y espectador, ambos tratando de ahondar y avanzar en el intento imposible de poder hallar la temporalidad…


Barcelona. Abril de 2017.

©Teo Revilla Bravo.



6 comentarios:

  1. No se pinta con los ojos sino con el alma, Cada ser humano dispone de una fuente de contenidos cosecha ordenada de sus percepciones, que va plasmando en el tiempo sin tiempo y en un espacio que permanece sin retorno. El pintor te invita por un momento a dar un vistazo dentro de su ser.
    “El pintor quiere apresar la realidad; quiere que las pinceladas y los colores se den desde el respiro de la propia vida y puedan así recoger el misterio del mundo.”

    ResponderEliminar
  2. Recojo tus palabras con sumo agrado, amigo Jorge Armando Laguerenne o jalaque,en la certeza de que están sabiamente concebidas. Aceptemos esa invitación del pintor, nos hará bien.
    Fuerte abrazo.
    Teo

    ResponderEliminar
  3. Siempre me sorprendes, hoy lunes lo volviste hacer con el agrado que siento cada vez que escribes la historia del Arte, las características de las obras y las elegantes referencias a los pintores. No lo conocía, pero me gustó su estilo, me hizo recordar, guardando las proporciones, los cuadros que mis padres colgaban en las habitaciones de la vieja casa. Bueno, eso fue suficiente para entablar un dialogo imaginario con tu escritura tan bien lograda. Muchas cosas se pueden decir, para mi lo importante es tu enseñanza permanente del arte y lo esencial que logras hacer que el lector entienda, reflexione y aprenda. Un saludo especial amigo desde cartagena de Indias. Gustavo.

    ResponderEliminar
  4. Siempre logras emocionarme, Gustavo. Tu trato, tan humano como amigable, hace que todo en esta labor de mostrar y escribir parezca sencillo y gratificante. Muchas gracias. Seguiremos profundizando -a nuestra manera- en estas pequeñas cosas del arte y la escritura que tanto bien hacen.
    Fuerte abrazo, querido amigo.
    Teo.

    ResponderEliminar
  5. Mucho más que una película, aunque se sirva del lenguaje y técnica del cine. Lo has captado y descrito con admirable precisión, a pesar de la dificultad de "explicar" el arte de la dimensión del de Antonio López. Gracias, amigo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu ayuda, Francisco y gracias por comentar este pots que es especial, quizás por tratarse de pintura, forma artística a la que ambos nos acercamos, motivación que compartimos.
      Fuerte abrazo.

      Eliminar