viernes, 9 de junio de 2017

CRUCE DE SENTIMIENTOS


"Arquímides de Siracusa", pintor, inventor, matemático, filósofo e ingeniero. Pintura de Domenico Fetti (1620)






CRUCE DE SENTIMIENTOS


Hay que escribir como a uno le sale de dentro y quiere, guste a la gente o no. Hay que escribir como uno siente y piensa sin sentirse coaccionado, lo entienda la gente o no lo entienda. Debe haber una verdad propia; un testimonio que ofrecer que sea singular y valiente; una voz anónima a ser posible, para evitar púrpuras innecesarias y  fatuos egos, voz llegada desde un sentimiento artístico alejado de modas y de despropósitos editoriales. Hay que escribir con y desde las entrañas, porque la escritura es dolor y es placer, y hay que hacerlo con el propósito fascinante de querer explorar infinitos mundos posibles. El escritor con fundamento, ni se compra ni se vende ante nadie, ni ha de tener miedo de enfrentarse a la verdad reflejada en aciertos y errores, pues de ambos se aprende.

Así vamos sabiendo quiénes somos, qué sentimos, qué anhelamos, hacia dónde vamos, con qué contamos, cómo debemos enfrentarnos a este hermoso oficio, decididos a emprender el camino tras habernos preguntado con rigor por qué escribimos y para qué escribimos, algo aparentemente nada sencillo de responder. Según Jiménez Lozano, sería porque sí, porque hemos recibido la llamada y es hermoso y apasionante hacerlo. Escribimos para entender, para saber y conocer. Lo hacemos, por miedo, por necesidad, por desgarro, para sobrevivir y conocer la emoción de la verdad. Escribimos, entre otras cosas, por cabezonería. También para poder sentir un vínculo armonioso con el tiempo y el espacio. Lo hacemos, quizás, porque somos conscientes de que no sabemos hacerlo bien y pertenecemos a esos que quieren intentarlo seriamente. Escribimos para mirar, desde la vida, cara a cara a la muerte; para hallar la razón por la que nacimos, y la explicación de por qué hemos de morirnos. Porque escribiendo también se medita y profundiza en uno mismo, una buena manera de intentar entendernos adentrándonos en los laberintos propios -como hacía Borges- a la vez que nos envolvemos en la eterna paradoja. Escribir es una forma de dejar que surjan imágenes y recuerdos corrigiendo poco a poco, línea a línea, escogiendo palabras apropiadas, perfeccionando el texto. El arte crea la vida, nos decía Henry James, y escribiendo podemos imaginarnos las circunstancias reales que se dan en ella. Pero lo más seguro, pese a tanto derroche de palabras sobre el tema, es que no sepamos porqué lo hacemos, al fin y al cabo no es algo que importe mucho.

Escribir es renovar savia y encantamiento. Es una manera de mirarnos y encontrarnos en ese espejo imaginario que fiel nos refleja.  Hay que escribir sinceros, disfrutando, y ojalá que saliendo de cada escrito -con el resplandor de la belleza en el corazón- fortalecidos, estupefactos, y más sabios.


Barcelona, junio de 2017.
©Teo Revilla Bravo.
  


6 comentarios:

  1. Tocas todos los extremos (porque de extremos se trata) y lo haces de una forma tan apasionadamente serena que el lector sabe que te avala la verdad, que la verdad se encarna en lo que dices como hace la poesía en tus versos. Un arduo disfrute el de la escritura, una gozosa paradoja que desvelas con la naturalidad de quien sabe y siente.

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  2. Gratificante comentario, Alfonso. Sí, uno intenta escribir desde la verdad y desde el sentimiento al menos de la verdad y el sentimiento considerados como propios.
    Un agradecido abrazo.

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  3. Leer es soñar y escribir hace realidad los sueños.

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    1. Mejor no se podía decir.
      Gracias Francisco, siempre atento, siempre amigo.

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  4. Ayer justamente hablábamos de esto...por eso llegué tarde, porque es un tema fascinante y cada cual lo lleva a su terreno pero en definitiva lo que dices y cómo lo dices es la pura y sacro santa verdad (como diría mi nona) Lo he compartido con amigos. Besitos

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  5. Gracias por compartir -te las doy con cierto rubor, ya sabes cómo soy con esto....- Karyn. Espero que a alguien le resulte o le aclare algo este asunto de escribir en el que a veces nos metemos de manera ofuscada e insegura. Un abrazo.

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