sábado, 24 de junio de 2017

'Marilyn Monroe', de Andy Warhol (1964)


'Marilyn Monroe', de Andy Warhol (1964) 







En la década de los sesenta del siglo anterior se desarrolló, con mucha fuerza, el movimiento artístico llamado Pop Art. Surgió como reacción a corrientes artísticas que se habían desarrollado a partir de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo la del Expresionismo Abstracto norteamericano (Mark Rothko, Jackson Pollock, y otros) por considerarlo un arte excesivamente elaborado, impreciso y, lo que es peor, vacío de contenido además de elitista al estar alejado de las pautas sociales más comunes. El movimiento fue adjetivado como subcultura propia de economías capitalistas desarrolladas. En el pop Art, en cambio, los autores recurrieron al uso de los objetos cotidianos que prodiga la sociedad de consumo, a la que de alguna solapada manera se pretendía criticar. Productos del mercado cercano que se podían ver, tocar,  tropezar, usar cada día, así como inspirarse en espectáculos o costumbres. Se trataba de elevar, a la categoría de arte, intereses de difusión realizados gracias a la publicidad de los mass-media, como eran fotografías de gente famosa del cine o televisión, anuncios comerciales, fotonovelas, historietas de cómic, etc... Aunque no existiera una conciencia clara de crítica social, sí había implícito un velado ataque a la sociedad de consumo que deshumaniza. Con estos planteamientos los artistas intentaban, conscientes o no, de acabar, vulgarizándola o pluralizándola, con la sacralización de la obra de arte, algo que ya había intentado el dadaísmo décadas atrás.

Uno de los cuadros más conocidos de esta tendencia es el de  Warhol. Este artista no opinaba ni juzgaba; Warhol sólo pintaba reflejando la apariencia, la superficialidad y banalidad de la fama. Para ello hizo una reproducción de múltiples imágenes de la fotografía de Marilyn Monroe -inalcanzable diosa de la época- coloreándola, sin atención al detalle, con tonos planos y extremados. Pero había más: Liz Taylor, James Dean, botes de sopas, botellas de Coca Cola, Mickey mouse… Símbolos todos ellos de la sociedad consumista, realizaciones artísticas claras que no escondían sentido oculto alguno.

Estas obras, para muchos, son discutibles; dudan si considerarlas arte, quizás porque consideran que pretenden de este modo ascender al Olimpo cultural, algo que siempre desdeñó la élite cuando tropezaba con manifestaciones populares intentando  introducir en el arte personajes de la televisión, actrices del cine, canciones de ritmos pegadizos, anuncios, etc. Fue precisamente Andy Warhol, quien lo inició trasladándolo al lienzo en serigrafías, óleos y fotografías, empeñado en desacralizar la pintura, el cine o la escultura, y adaptarlos como arte a las demandas de la sociedad.

Sentarse frente a este rostro de explosión fosforita de Marilyn Monroe, es hoy una manera más de explorar la magnificencia del mito. 




Barcelona 24/06/2017.
©Teo Revilla Bravo.



6 comentarios:

  1. El pop art no es en sí el tipo de arte que más me guste, sí debo decir que me agrada de él quizás esa irreverencia, ese corte brutal con lo tradicional, el uso del arte como herramienta en contra de la banalidad, si bien con los años estas obras han tenido tanta fama como las que despreciaban.
    Besitos

    ResponderEliminar
  2. Cierto lo que dices, Karyn Huberman. Fue un arte al que no quiso dársele relevancia tomándosele por una provocación o capricho de algunos burgueses que se aburrían y querían destacar presentando el arte como una fotografía pintada a capricho.... Es el tiempo siempre el que nos dice qué se queda de todo aquello que intenta abrirse paso como novedoso. Y algunos pintores del Pop Art, se quedaron.
    Fuerte abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Qué buena explicación Teo. Siempre pensé que este tipo de arte comenzaba con la aparición de las agencias publicitarias, cuando la publicidad tenía ese toque artístico que no tiene hoy o que por lo menos es diferente. Claro en aquellas épocas de cambios drásticos en todo, provocó en mí, cierto rechazo, lo recuerdo bien. Es que cuando uno lo está viviendo no alcanza a comprender ese choque de culturas y los cambios duelen sin saber el porqué. Vaya uno a saber qué se opinará del arte de hoy dentro de cincuenta o sesenta años. Y dejando el arte de lado pero que tiene que ver con los cambios, recuerdo que en mi entonces impertinente juventud, veía a Marilyn como a una "snob" una cara bonita y nada más. Años después cuando leí su historia de vida, su posición de mujer sometida a pesar de atravesar por una época revolucionaria en todos los sentidos, comencé a tenerla muy en cuenta y a comprender que realmente era un símbolo de belleza diferente a la de hoy, y con un padecimiento y una carga espiritual, de la que yo no estaba enterada, La ignorante había sido yo que me dejé llevar por lo que al mundo en ese momento le convenía contarnos. Mira si tendrá importancia lo que nos cuentas en tu trabajo que me has llevado tanto tiempo atrás y vuelvo a reflexionar sobre el papel de algunos seres en esta tierra. Un abrazo y gracias Teo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias, Norma, lo explicas muy bien. A mí me pasó algo parecido: me negué con intensidad a considerarlo como arte, quizás por la abundancia de posters en la época, años sesenta y setenta, por sus colores planos (a mi la pintura me gusta que se le note, que tenga su espesor, su materia, su contraste) por sentir que eran fotografías pintadas, etc. Pero nos formábamos sin darnos cuenta. Lo digo porque también me pasó con ciertos estilos de música o de arquitectura. Quería crecer tanto y en tan poco tiempo, que desdeñaba cuestiones que consideraba antojadizas y otras viejas o desfasadas. Al fin y al cabo, prejuicios. Es con el tiempo y la moderación mental que se adquiere, que vamos asumiendo que somos hijos de nuestro tiempo y también y sobre todo del tiempo pasado; nos volvemos, culturalmente, más amplios y tolerantes por llamarlo de alguna forma benigna. En cuanto a lo de Marilyn, me pasó otro tanto: menospreciaba la belleza impuesta, en este caso símbolo de una mujer exageradamente femenina, algo que en su momento, con la liberación de la mujer, resultaba un peso. Pero bien cierto es que esa mujer, a su manera y a pesar de su belleza, aportó lo suyo.
      Nos hemos explayado…. Fuerte abrazo.

      Eliminar
  4. Nos explica con síntesis y suma claridad, amigo. Es merecedor de nuestro agradecimiento.

    Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Saludos, José. Saludos agradecidos por tu presencia y por tus estímulos.
      Fuerte abrazo.

      Eliminar