viernes, 16 de junio de 2017

SUSANA Y LOS VIEJOS



Tintoretto (1555) “Susana y los viejos”





Parece ser que esta obra, “Susana y los viejos”, formaba parte de la ornamentación del techo de una estancia veneciana y que fue adquirido por Velázquez durante su segunda estancia en Italia, aunque algunos apuntan a que fue encargado a Tintoretto directamente por Felipe II. Al parecer, el aposento era una cámara nupcial, al existir en las escenas que se aprecian una relación -positiva o negativa- entre los dos sexos. Al llegar a España, se instalaron en el Alcázar de Madrid y de allí se trasladaron más tarde a La Granja. Este tema de Susana y los viejos fue muy representado en el Renacimiento y en el Barroco, debido a que era una de las pocas escenas en las que se permitía realizar pinturas de desnudos femeninos sin tener problemas con la iglesia.

Como observamos en la obra, Susana era sorprendida, mientras se estaba bañando, por dos viejos jueces quienes le hacían proposiciones deshonestas; la joven, ya desposada, se negó a ellas, y los ancianos se vengaron acusándola de adulterio sabiendo que el castigo era ni más ni menos que el de la muerte. Afortunadamente Dánae, diosa del Olimpo, pudo probar el engaño y salvar a la casta Susana. Como todas de la serie de este tipo que se realizaron en aquellos tiempos, la escena está pintada para ser contemplada desde abajo, desde donde se aprecia muy bien cómo los dos ancianos rodean a la joven, e incluso cómo uno de ellos la toca lasciva y descaradamente el pecho. El colorido vivo, la factura rápida, el resultado fresco y la luz animosa empleada, serían características comunes de la serie, donde destaca también una belleza formal vigorosamente creativa.

Si la censura cruel o el talibanismo de manual de la corrección política de algunos lugares de hoy hubiera existido en el siglo XVI, el pintor italiano no habría podido exhibir su 'Susana y los viejos' en ninguna galería y posiblemente en parte alguna; quizás, ni la habría pintado. Tintoretto no se centró en la lascivia ni la pedofilia, se supone, sino en la vanidad de mirarse al espejo… 




Barcelona, junio del 2017.
©Teo Revilla Bravo.






2 comentarios:

  1. Independiente de la calidad de la pintura, quería centrarme en el tema, no sólo en el hecho de que estos señores mayores, jueces y de buena posición por los ropajes que llevan, se trataran de aprovechar de su condición para intentar lograr abusar de la joven Susana. Jueces que deberían saber lo que está bien y lo que está mal... no sé pero suena a algo completamente actual. Besitos

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  2. Suena a algo completamente actual, dices bien, Karyn

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