lunes, 17 de julio de 2017

El LIBRO DE POEMAS.



"Mujer leyendo" del pintor Margo Pasman, nacido en 1945 en Los Países Bajos






El LIBRO DE POEMAS.


Leer un hermoso libro de poemas, conmueve. Como todo lo que valientemente sale de una pluma exigente, exaltada –no existe escritura sin pasión-,  trabajadora e inspirada. Y digo valientemente, porque hay que estar un poco loco, en el buen sentido, para aventurarse en esto de la poesía e intentar que los libros lleguen al lector, algo tan dificultoso cuando vemos que no se ponen medios que lo hagan posible, todos sabemos que escribir poemas no da dinero, que autopublicarse y publicitarse resulta difícil para muchos escritores por el coste económico que  esto representa,  tal es la falta de conciencia literaria de quienes tienen en sus manos la posibilidad de hacerlo viable y no lo hacen. La poesía es indispensable para despejar el acceso a lo desconocido, para hallar lo más recóndito y rescatar aquello útil que pueda ayudarnos a revelar la realidad que vivimos iluminándonos e perfeccionándonos. La poesía es efusión directa, trasluce efectos formales como orquestación, arquitectura, arte,  dirección, guía, todo eso que ayuda a enriquecernos, crecer y avanzar como personas.   

Leyendo un conjunto de buenos poemas, el arrebato que sentimos puede llegar a tener momentos de gran intensidad. La poesía nos puede sumergir en un aluvión verbal, donde los vocablos pierden independencia arrastrados por el torrente de la emoción; aluvión que no es otra cosa que la unidad expresiva donde el poema se despliega satisfechamente ante el atento sentido lector, “turbando conciencias, flagelando voluntades, removiendo espíritus”, como apremiaba Baroja a los escritores de su tiempo; o simplemente nos parduzca, el poema, instantes de dicha potenciando el sentimiento, llenándonos de melancolía, belleza, armonía,  pasión, o abstracciones de la misma realidad que rebullen cuando sentimos que el mundo se nos achica o anula ante la imposibilidad de darle el cauce y la respuesta trascendente que el aliento ansía. Y es que la vida, como todo en el ser, se escapa inexorablemente hacia el universo utópico de lo imposible o de la nada.

Al sernos necesaria esta poética renovadora, vamos denodadamente, tras las distintas coordenadas que impulsa, entrando en una encrucijada que nos permita esclarecer rumbos, hallar logros simbólicos, significativos efectos y algún provechoso lírico cumplimiento. A veces aparecen por fortuna, a cuentagotas, eso sí, versos y escritos concibiendo libros tan inspirados e innovadores como hermosos y esenciales. 



Barcelona, mediados de julio de 2017.
©Teo Revilla Bravo. 



sábado, 15 de julio de 2017

JULIO CORTÁZAR



JULIO CORTÁZAR





JULIO CORTÁZAR NO NECESITA PRESENTACIÓN....

Sí una invitación a la lectura y reelectura de sus obras para ir sacando de ellas las cosas más importantes, huyendo del esquema gráfico o del simple subrayado: darnos tiempo. Hay libros irrelevantes que no soportan ni siquiera una primera lectura y mucho menos volver a pasar por esa insustancial experiencia. En el caso de Cortázar -como en el de otros grandes autores- la reelectura de sus obras o de muchas de ellas, casi que es un verdadero deber exigirse hacerla. 

domingo, 9 de julio de 2017

LA OBRA DE ARTE Y SU MISTERIO


Fragmento del cuadro de Velázquez "las Meninas" 


¿Qué está dibujando Velázquez en ese lienzo siempre sorprendente y misterioso? No pueden ser los monarcas, porque acaban de llegar, y no pueden ser las meninas, porque están justo al lado del pintor... 
La realidad del cuadro, aunque esté titulado como Las Meninas, es que no está dibujándolas a ellas; tampoco a los reyes que entran por la puerta... Aquí llegan algunas suposiciones interesantes: ¿a caso nos está pintando a nosotros, los espectadores, que nos situamos frente a su pincel y nos toma como modelos? Esto sería tan inquietante como asombroso. En realidad nadie sabe qué esconde este lienzo... 

Velázquez nos dejó un asombro con su pincel, quizás un mensaje. Disfrutemos tratando de entenderlo, o simplemente admirémoslo complacidos.






LA OBRA DE ARTE Y SU MISTERIO
                                                               

«No hay nada sobre la tierra que tienda con tanta fuerza a la belleza y se embellezca con mayor facilidad que el alma. Por eso muy pocas almas resisten en la tierra a un alma que se entrega a la belleza».” Nos lo dice Maeterlinck, dramaturgo y ensayista belga.

Toda obra de arte, innegable e indiscutible, es global, no puede ser una creación inútil solo válida para alegrar la vista y adornar paredes. La obra de arte innegable e indiscutible ha de aparecer cargada de sensaciones, de inquietudes que se atemperan, de imágenes que atrapan el alma y la abducen conduciéndola más allá de lo crudamente razonable. Toda obra de arte tiene una vida propia que no admite alteraciones una vez dada por concluida, posiblemente porque iniciada nunca tiene fin concreto, algo que sabe muy bien el artista cuando decide lanzar ese: “Ya está, déjalo así, no marees más la perdiz”, dándolo por finalizado. La obra de arte indudable, es siempre contemplativa; es mística o espiritual, pues está llena de sentimientos y sensaciones, algo frágil siempre pero que sirve para el desarrollo y a la sensibilización humana. La obra de arte deja una huella secreta, necesaria, y libre. 

No hay poder que pueda sustituir al arte ni acabar con él, por mucho que se haya intentado y manipulado desde altas esferas del poder preponderantemente políticas. La obra de arte nace del artista, y éste tiene el deber de intentar transformar a través de ella la situación de la realidad que respira, reconociendo ese deber como algo grande y sagrado que orbita en torno al arte y en torno a sí mismo. Para ello el artista debe ahondar en su propia alma y educarla; debe cuidarla y desarrollarla para que su talento pueda manar con absoluta autonomía libre de elementos tóxicos; y lo ha de hacer adecuando la forma ideada a un contenido atmosférico íntimo, subjetivo y vital, algo que con frecuencia se convierte en su propia cruz por la dificultad que existe de poder lograrlo.

Pensamiento y sentimiento, son los principales materiales que posee el artista para realizar sus creaciones; luego vendrán los otros elementos palpables y oportunos que harán posible poder llevar la obra a la práctica. Alma y arte están íntimamente relacionados, por vía reveladora -como diría Kandinsky-, al utilizar el artista líneas, formas, notas o colores, todo eso que le es necesario para lograr sus fines, que nos son otros que lograr independencia y singular existencia artística en cada obra; ambos sujetos, artista y obra, quedan independientes una vez acabada la obra, han de respirar libertad ya que viven y actúan, uno devenido del otro, como fuerzas creativas singulares. La obra de arte indiscutible e innegable, no deja indiferente: atrae poderosamente la atención del espectador cuando existen puntos de encuentro entre ambos. Decía Claude Debussy con respecto a la música: La belleza debe apelar a los sentidos, nos debe proporcionar un goce inmediato, nos debe impresionar e insinuar sin ningún esfuerzo de nuestra parte. 

En tal caso, tras ponemos ante una supuesta obra de arte, solo se puede discutir si es buena (deja vibraciones), mala (provoca rechazo), o simplemente nos es indiferente. Pero esto, como dar con esa obra especial que nos deslumbra como ninguna otra sin saber bien por qué sucede, es también una cuestión particular.



Barcelona, julio de 2017.
©Teo Revilla Bravo.


  

jueves, 6 de julio de 2017

TREMENDA CHARADA…


"La promesa" Obra del pintor actual estadounidense nacido en Columbus, Ohio.







TREMENDA CHARADA…


Los papeles fueron poniéndose amarillos;
los poemas, entrando en triste decadencia,
también palidecen; la belleza, que contemplé
otrora en tu rostro, oculta está hoy a mis ojos.

Inevitable destierro, es esta ausencia tuya
que golpea mi mente con el estruendo final
de unos escritos confinados y desestructurados
en el cajón del olvido. Todo se pierde, todo
se extingue inexorablemente…

Un aroma apagado. Un rostro borrado.
Unos besos dados bajo la luz naciente
de una dulce alborada que ni recuerdo…

¿Te amé ayer, te amo hoy, lo haré mañana?
Tremenda charada o locura, gran despropósito.

Tierra o mar por medio, qué más da si todo
está destinado a ser desinterés fragmentado,
si la soledad cuando paso por tu calle se adueña
del planeta del amor que otrora habitamos,
hoy reseco de roces, pasiones y besos...

Razono, desdichado de mí, que todo es reflejo
de un obstinado amor que se niega a morir.




“SOLEDADES” (Provisional)
 Cuaderno  XVIII ( 2013 al 2014)
©Teo Revilla Bravo.






lunes, 3 de julio de 2017

LA ESCRITURA (Carta al amigo Orson)


"EL LECTOR"  Obra de Ferdinand Hodler


Figura fundamental en la corriente simbolista de finales del siglo XIX, Suiza tiene en el pintor Ferdinand Hodler (Berna, 1853 - Ginebra, 1918), a una de sus glorias artísticas nacionales más importantes. De orígenes humildes y marcados por la desgracia, sobrevivió largo tiempo gracias a los concursos a los que se presentaba y era premiado. Solamente a través del entusiasmo de la Sezession de Viena y, en Francia, de Puvis de Chavannes y los Rosacruz obtuvo el merecido reconocimiento. 







LA ESCRITURA  (Carta al amigo Órson)


La escritura o representación gráfica de una lengua, es ante todo y sobre todo comunicación. Ese fue su principal fin cuando nació, al entender el hombre que poseía una capacidad única para lograr llegar más lejos que la propia voz como era recopilar y guardar mensajes, ordenar y archivar diversas cuestiones y legar conocimientos a futuras generaciones. Comprendió el hombre que escribir era  algo sumamente útil para avanzar, y lo logró. Mucho después fue que apareció como forma literaria, una manera de conjeturar, de contar lo imaginado, de dejar constancia de las emociones, deseos, desahogos e inquietudes, así como trasladar la magia de lo sentido escribiendo, al posible lector, de forma efectiva y real. De este modo, escribiendo desde la certeza y desde la absoluta honradez, la escritura se convierte en una forma de comunicación especial esté al nivel intelectual que esté o al que otros quieran que esté. Por tanto, para mí, Orson, es muy loable que todo el mundo pueda usar esta forma tan bella y fascinante de compartir con el otro, así como para recordar, contar, amenizar, contactar, compartir, enseñar, dolerse o cantar…, puesto al servicio de la imaginación. Buscando con ello transmitir mundos subjetivos o de información crítica de ideas, aspirando a hacerlo de forma sensible, artística y poética.

Escribir y leer es también poder elegir. Opción que vemos cada vez más difícil de realizar, ya que lector  y escritor que no aceptan lo que el mercado les ofrece están condenados al ayuno literario o como mucho a la relectura de clásicos, algo que por otro lado nunca viene mal. Escritor y lector (parte de la fascinación que ofrece escribir es justamente el hecho de que el lector exista, es por esa relación precisamente que existe la literatura) viven  hoy una existencia semiclandestina, pues el mercado literario está regulado por empresarios y productores de libros, y todos sabemos que producir libros no significa exactamente producir literatura. 

Sí, a muchos nos gusta escribir, intentamos hallar ese solitario momento de máxima entrega y creatividad para ponernos a redactar. Muchos nos atrevemos valientes y ufanos a enfrentarnos a  ello nos lean o no nos lean, nos juzguen bien o mal o simplemente nos ignoren. Además, y esto es lo importante, tanto escribiendo como leyendo aprendemos.

Gracias por escribir y por leer, Orson.  




Principios de julio de 2017
©Teo Revilla Bravo.